sábado, 28 de julio de 2012

 

Siempre he pensado que todo lo que nos sucede en la vida es por algo. A veces te preguntas por qué estoy viviendo esta situación sino me la merezco. Por qué las cosas se me plantean tan dificiles si realmente yo no hago nada para ello. Todo es por algo. Quizá es lo que en ese momento necesitas para valorar y apreciar lo que te vendrá a continuación. Quizá no has hecho lo adecuado o no has actuado debidamente. Nuestro ego personal a veces nos lleva a pensar y obrar de una forma equivocada, aunque nosotros pensemos que es la acertada. Dejate llevar, que las cosas fluyan por si mismas, que todo se vaya desarrollando.
  Permanece quieto. Confía. Todo lleva su tiempo. Cree en tí, en tus aptitudes, en tu sacrificio y esfuerzo diario. Al final verás el camino. No te rindas. Todo es por algo. Si realmente quieres algo en la vida y luchas por ello al final lo consigues. Es cuestión de tiempo. De creer., de confiar. Estamos viviendo una época en que nos resulta bastante difícil estar optimistas. Todo se derrumba. Los problemas se nos apoderan. Las    deudas nos ahogan. El carácter nos cambia. Ayer creí que podría con todo, hoy me derumbo, me siento mal, no voy a salir. No es ésta la aptitud. Cree en ti mismo, lucha, confia, quiérete. Planteate metas . Lucha por ellas. Rodéate de aquellas personas que realmente te quieren , te apoyan.. Confía en tu fortaleza, en ti mismo. Sé positivo.
    El ser humano es capaz de ésto y mucho más. Lo difícil es creerlo y llevarlo a la práctica. No nos podemos dejar vencer y representar el papel de débiles y  si me lo permitís, de cobardes. Todos sabemos que la vida es lucha, para unos más que para otros, pero lucha a fin de cuentas. Cada uno tenemos que vivir con nuestra realidad y sacarle el maximo provecho. Intentando ser felices nosotros y las personas que nos rodean.
     Apóyate en la gente que te quiere, en ti mismo. Ahoga tu desesperación y por qué no, tu frustación en los buenos momentos, en los pequeños detalles de tu vida que seguramente estará llena de cosas interesantes aunque tú no te hayas percatado de ello.
      Tenemos que ser consecuentes con nuestra propia vida e intentar crecer interiormente sin que la angustia y los problemas nos dominen. Sólo así conseguiremos de alguna manera vivir dignamente y superar nuestro día a día con elegancia y optimismo, pensando que siendo positivos y no bajando la guardia conseguiremos nuestra pequeña parcela de felicidad.
                                                             

domingo, 22 de julio de 2012

 Nuestro yo verdadero. 

¿ Por qué ese miedo a mostrar nuestro interior?
 Ese pudor a desnudar algo tan íntimo como somos nosotros mismos, nuestro lado tierno, esa vulnerabilidad que nos atrapa y nos hace débiles, humanos, sensibles.
  Ese conocimiento que  vamos adquiriendo con el tiempo, con las experiencias, con la vida. A ese mundo que nos abre y cierra  puertas. Nos endurece, nos fortalece, nos enseña, nos atrapa en una cadena de sensaciones, de temores, de tristezas, de alegrías. Nos hace descubrir nuestro yo verdadero, no el exterior sino el profundo , el autentico, el único. El que no nos atrevemos a mostrar por miedo a la decepción , a que nos hagan daño, a defraudar , a no dar la talla. Esa inseguridad que no te deja ser tú mismo.
   Debemos ser auténticos. Nuestra aptitud es lo que nos convierte en esa persona que llevamos dentro,en la belleza de nuestro interior. La que transmitimos a los demás. Esa es la que nos hace diferentes, con lo bueno, con lo malo, pero nosotros mismos.
   Con esa fuerza hemos de vivir, de caminar por la vida, de transmitir, de descubrir, de fortalecer.
Cuidando nuestro interior. Otorgándole la belleza que se merece. Venciendo batallas .Vestirlo con las mejores galas y renovarlo cada día hasta encontrarnos a nosotros mismos y darnos el placer de descubrir que somos capaces de ser mejores cada día, de aceptarnos, de querernos, de mimarnos. Respetándonos y aceptando la vida que nos toca vivir y SONREÍR.
   

     Es mi  pequeño homenaje a todas aquellas personas que todavía no saben que son más bellas por dentro que por fuera. Un abrazo para todos.

    A mi maravillosa familia , en especial a mi hermana.

domingo, 15 de julio de 2012

LA ENTREVISTA



 Aquella mañana se había levantado más temprano que de costumbre. Estaba nerviosa era su primera entrevista de trabajo desde hacia mucho tiempo. Llevaría a su hija al colegio y volvería a casa. Tenía de tiempo hasta las diez. No sabía que ponerse. Quería estar elegante y discreta. El puesto era de secretaria. Algo por debajo de sus posibilidades pues ella había terminado la carrera de derecho pero nunca ejerció.
Se había casado joven con un hombre mayor que ella. El no quiso que ella trabajase y la verdad es que nunca le falto de nada. Hacía seis meses que se habían divorciado.El se había enamorado de otra mujer.  Para Noelia , que así se llama nuestra protagonista, fue un duro golpe. Tuvo que empezar a defenderse por sí misma y a pesar de lo que él   les pasaba a ella y a su hijita  no tenían bastante. Había alquilado un bonito apartamento a las afueras de Manhatan pero ella estaba acostumbrada a un nivel de vida del que no pensaba renunciar. Así que ahí estaba, dispuesta a conseguir ese puesto en una de las empresas más importantes de la ciudad.
          No lo dudó a la hora de elegir lo que iba a ponerse. Traje de chaqueta negro y camisa blanca. Le resaltaría su larga melena rubia y sus ojos azules. Sabía que era muy atractiva. Lo que no entendía cómo su marido la había dejado por otra mujer más mayor que ella. Siempre llamo la atención por su gran belleza , siendo la admiración de muchos hombres y la envidia de las mujeres. Se puso sus zapatos negros de tacón alto y salió a la calle.

            Hacía frío y viento aquella mañana y no dudo en coger el taxi que en ese momento pasaba. No quería despeinarse.

         Al llegar se detuvo un instante. Estaba nerviosa. Respiró hondo y entró.
 Un enorme hall la aguardaba. Suelo de mármol, techos altos, lámparas de araña. La verdad que impresionaba. Se dirigió hacia el mostrador donde una amable señorita le pregunto que deseaba.

  -  Buenos días. Me llamo Noelia Cartier. Tengo una entrevista a las diez con el señor Pellicer
  -  Un momento por favor. Siéntese. Yo le aviso cuando le localice.
  -  ¡ Gracias!.

Se sentó. Pensó que no le importaría nada trabajar en un sitio tan elegante. Seguramente las secretarias estaban muy bien consideradas y ella en ese momento necesitaba ese trabajo. Ya se preocuparía de ir ascendiendo pues toda su vida fue una persona muy ambiciosa y no se le iba a poner nada por delante. Estaba muy acostumbrada a vivir bien. Pero ahora había llegado el momento de demostrarlo por sí misma.
    Tan ensimismada estaba en sus pensamientos que no oyó la voz de la recepcionista que la llamaba.

  -  Señorita Noelia, perdone,¿ me oye?.
  -  Disculpe. Estaba distraída.
  -  El señor Pellicer la esta esperando. Acompáñeme, por favor.

Mientras caminaba pensaba que tenía que demostrar que ella podía ser la mejor secretaria. Hablaba inglés y francés correctamente. Sabía expresarse. Tenía presencia. Eso sí, no había trabajado nunca en su vida. Esperaba que su físico  también influyera.

  -  Pase, por favor. Siéntese . El señor Pellicer le atenderá enseguida. Gracias y buenos días.
  -  Gracias. Esperaré.

     ¡Mon Dieu¡.¡ Es alucinante¡. ¡Me encantaría trabajar en un sitio así¡ - pensó.
No se dio cuenta cuando en ese momento irrumpió en  la estancia un hombre bien parecido, de unos cincuenta y cinco años aproximadamente. Cabello blanco, ojos claros, corpulento, mirada cautivadora, semblante duro. Vestía pantalón negro y americana clara. Llevaba un polo. Nada de corbatas. A Noelia le pareció un tipo muy atractivo.

   - Siéntese, por favor. Soy el señor Pellicer, Carlos Pellicer.
   - Encantada - dijo mientras estrechaba su mano.
   -  Tome asiento, por favor. Así que usted ha venido por el puesto de secretaria...

Y antes de que Carlos Pellicer siguiera hablando, Noelia le interrumpió.

  - Sí. Disculpe. Vi el anuncio hace unos días y solicité una entrevista personal con usted. Hablo los dos idiomas correctamente. Soy licenciada  en Derecho por la Univerdidad de Oxford con muy buenas notas .La verdad es que no he trabajado nunca pues me casé muy joven y mi esposo consideró que no era necesario. Pero hace unos meses que estoy separada con una niña de 6 años y creo que ha llegado el momento de trabajar.
   Estoy segura de que este puesto  sabré defenderlo muy bien.

Noelia se fijó que mientras ella hablaba el tal Carlos Pellicer la miraba y escuchaba atentamente. En dos ocasiones intentó interrumpirla pero ella no le dejó. Necesitaba convencerle de  era la mejor candidata. 

  - Pues verá,  señorita. No tengo la menor duda de que usted esta preparada y reúne el perfil que nosotros andamos buscando. El caso es que....

Y antes de que este terminara la frase Noelia se había levantado y acercándose hasta el otro lado de la mesa donde él se encontraba se sentó  con las piernas cruzadas y cogiéndole de las solapas de la americana lo levantó  suavemente de su asiento.

  - Usted y yo formaríamos una gran equipo. ¿ No cree señor Pellicer ?.- dijo susurrándole al oído.
  - ¡Señorita!. Me parece que se está usted equivocando. Además el puesto de secretaria...

No  había terminado la frase cuando Noelia lo había atraído hacia ella. Debajo de la camisa blanca que aquella mañana se había puesto se insinuaban unos bonitos pechos que él no había podido dejar de mirar.
Colocó las manos de él sobre ellos mientras le acariciaba la entrepierna. El se dejó llevar. Era una mujer muy atractiva. Se fundieron en un apasionado beso. Sus masculinas manos le recorrieron  su cuerpo. Llegaron a su cintura y acariciaron sus piernas.  Noelia le desabrochó el pantalón mientras él la agarraba fuertemente por la cintura, subiéndole la falda y allí, sobre la mesa , dieron  rienda suelta a su pasión.
Llamaron a la puerta. Ella se apresuró a bajarse la falda. El, nervioso, se abrochó el pantalón y peinó con las manos su pelo hacia atrás.
   - Adelante
   - Hola papá. ¿Estás ocupado ?
   - No. La señorita se iba ya .- dijo,  todavía  muy nervioso
  - Nada. Era para recordarte que hoy me incorporo al puesto de secretaria. Me voy a mi despacho.  Ya vendrás cuando puedas. Tengo que comentarte algunas cosas...
   - Sí. Ahora iré.- respondió azorado.
   - Buenos días y encantada.- dijo al salir sin dejar de mirarle a ella.

La cara de Noelia se había transformado. Estaba a punto llorar , de gritar. ¡Qué había hecho?-

   - ¡Es usted un hijo de...!
  - ¡Tranquila, señorita!. No me dejó usted explicarle en dos ocasiones que el puesto de secretaria ya estaba ocupado.- le contestó el señor Pellicer mientras se dirigía hacia la puerta y volviéndose hacia ella con una sonrisa picarona le dijo:

   - Ha sido todo  un placer el conocerla. ¡Que tenga un buen día¡.- y cerró la puerta.

sábado, 7 de julio de 2012

Es la vida...

 Es la vida...


  Se miró al espejo. Para tener casi 50 años se conservaba bien. Pocas arrugas. Siempre aparento menos. Tenía cara de niña. Ojos verdes, cabello rojo, nariz mediana, facciones dulces. Ella nunca se gustó pero los demás le decían que era guapa.
          Su madre siempre le había dicho que cuando nació parecía una medallita. Todas las enfermeras y médicos que ese día estaban de guardia, comentaban que hacia mucho que no veían una recién nacida tan bonita.

          Su vida la verdad que no había sido nada fácil. Tuvo una infancia buena ,eso sí. Fue la niña mimada de su madre y de su abuela paterna, con la que viajó mucho y no le falto de nada. Tuvo más hermanos pero ella siempre fue la preferida de su abuela, y eso en alguna ocasión incito la envidia de alguno de sus hermanos.

      Su madre murió cuando ella tenia diez y siete años, de cáncer . Sufrió mucho pues fueron casi dos años de agonía en los que no se separó de ella  ni un momento. Una persona que le había marcado el resto de su vida, pues la adoraba. Era el ser más dulce e inteligente que Diana había conocido  ni conocería en  los años que siguieron.
            Al morir su madre su padre conoció a otra mujer, con la que ella ni sus hermanos se llevaron nunca bien. Pretendió ocupar el lugar de su madre y eso fue inaceptable, así que cuando vieron el momento hablaron con su padre y prefirieron vivir su vida, cosa que a éste le importó poco pues no veía otra cosa que satisfacer a la que se había convertido en su amiga , amante, o lo que fuera....
            Ahora se miraba en el espejo y recordaba el día que tuvo que salir de casa ella y sus hermanos para irse a vivir con unos tíos, dejando atrás sus recuerdos, su casa, su vida hasta entonces Para los más pequeños resulto mas dramático, pero con el tiempo se darían cuenta de lo acertado de su decisión. ¡Cuanto tiempo había pasado desde entonces, y parece que fue ayer, habían tenido que luchar mucho para salir adelante, pero lo habian conseguido. Adoraba a sus hermanos y se había dedicado a ellos durante muchos años en cuerpo y alma, pero la compensación habia sido enorme porque se sentia muy querida .
          La vida le había enseñado una gran lección, la de ser feliz , haciendo feliz a los demás pues ella había sido una niña privilegiada y un tanto caprichosa y egoísta. Pero había cambiado tanto.....

         Ahora se encontraba quizá en la mitad de su vida. Una vida dura pero nunca perdió sus ganas de vivir, de luchar....
            Sabía que la vida le había puesto en muchas ocasiones entre seguir su camino o mirar a su alrededor y saber que había personas que dependian de ella.
              Cuando murió su madre se preguntaba que significado tenía todo aquello y con el tiempo descubrió que en cierta manera ella era la elegida para conducir a su pequeña familia , de la que hoy en día se sentía muy orgullosa.
              Hacia 2 años que su hermano se había quitado la vida, asi lo decidió tras años de luchar consigo mismo y quizá con el destino que la vida le había impuesto.
                   Un ser amable y cariñoso pero demasiado débil para afrontar lo que la vida le puso en el camino. Una persona demasiado sensible de la cual a todos les quedó unos grandes interrogantes que a día de hoy todavía no han sido resueltos, pero que respetan y recuerdan con gran cariño, puesto que fue su elección.
                    Ella se parecía bastante a su hermano, su físico así lo mostraba. Y ahora al mirarse al espejo se daba cuenta de ello. ¿Qué pensaría éste si la viera?. Muchas veces se reían de sus pecas, de su color de pelo panocha. El más alto, más corpulento. Ella más menuda pero con un genio igual de fuerte.Con una vida detrás de mucha lucha, de aceptación, de resignación , con ilusiones unas veces satisfechas otras no.
                    Una vida compartida durante muchos años en la que crecieron juntos interiormente, en la que compartieron muchos momentos buenos y otros malos y lograron sobrellevar como pudieron.
                       Quería recordar de su hermano. Lo alegre que fue, las ocasiones que la había hecho reír y los momentos en que la ayudó cuando ella estaba mal.
  Estaba aprendiendo a vivir  con ello. Cuántas preguntas sin responder. Cuántos recuerdos buenos y malos, cuántas cosas sin acabar...sin decirse...
                     Diana pensaba que había algo más después de esta vida o quizá eso le hacía sentirse mejor. Pensaba que su hermano y su madre se habían reencontrado y estaban juntos disfrutando de ese cariño tan enorme que una madre y un hijo son capaces de darse y que allá donde se encuentren cuidan y protegen a los demás dándoles una esperanza de vida...  
                        Pasarán  los años y cuando se mire al espejo se vera más mayor, más madura, más feliz rodeada de los suyos,compartiendo con ellos todo lo que la vida nos va otorgando y arrebatando, pero orgullosos de haber tenido esta oportunidad tan bonita que es la ¡¡ VIDA¡¡¡
                          

miércoles, 27 de junio de 2012


FUE EL MOMENTO

Sentí que estaba ahí. Me acariciaba. Lo sentía. Su aliento, sus besos, su m irada fija en mi. Me besaba, me abrazaba. Un mundo de pasión se volcaba entre nosotros. Su cuerpo y el mío. Se confundían en uno solo.
Sus manos se deslizaban por mi piel. Me estremecía. Nunca había sentido nada igual. Me dejaba llevar. No me importaba el tiempo. Quería estar ahí.

   Sus labios recorrían mi cuerpo. Me dejaba llevar. ¿Por qué sentirme avergonzada?. El era mucho más joven. Yo acababa de salir de una relacción algo traumática. Necesitaba sentir. No quería nada más. Era suficiente. Era lo que en ese momento deseaba. 
Habían sido muchos años de dedicación , de esfuerzo, con él, con mis hijos, con mi trabajo nada compensado. Todo por derecho y ahora se presentaba ante  mí el deseo, el placer , la juventud. Y me dejé llevar.

    Lo habia conocido en una fiesta. Me gustó y yo a él. A pesar de ser algo mayor, me conservaba muy bien. Me miró y yo a él. Sentí su cuerpo cerca de mi. Una copa, otra copa . Intimamos y me deje llevar.

    Hacía años que no sentía nada parecido. Cuánto tiempo perdido... Siempre pensé que liarse con alguien más  joven era inapropiado, inaceptable, pero cuando lo vi, nada de eso me parecio cierto.
    Me abrazó. Sentí que mi cuerpo se hacía cada vez más vulnerable, mas indefenso. Me habló al  oído. Me susurró - ¡ Qué bonita  eres¡. ¡ Me encantas¡ - y perdí la razón.
     Ahora lo recuerdo  y me estremezco. No me arrepiento. Fue el momento . Fue la vida, la pasión. Fue él fui yo , fueron las circunstancias. Nada ha cambiado, sino yo misma, mi concepto sobre la vida.
  Desapareció , se fue.Y mi cuerpo con él. No volvi a saber más.. Pero todavía tengo su olor, su mirada, su calor , sus besos...
       Fue el momento, fui yo, fue él.


lunes, 18 de junio de 2012


                      VOLVER A EMPEZAR ( segunda parte)




¿Qué pasa Silvia? ¿Qué ocurre? -le preguntó  mientras  intentaba verle la cara.
¡Dios mio¡. ¿Qué te ha hecho?.
Silvia le había comentado a su padre que quería salir un rato a dar una vuelta con su amiga. Llevaba muchos días desde el alta del hospital sin salir y  necesitaba que le diera un poco el aire. Su padre no quiso y ante las quejas de Silvia le asestó un puñetazo con todas sus fuerzas.  Silvia empezó a sangrar por la nariz, y éste, no contento con ello, siguió pegándole.
  -  ¡Tenemos que llamar a la policía! - dijo indignada Patricia.-¡Esto no puede seguir así!.
  - No puedo, nos mataría. Mataría a mi madre.Y siguió sollozando. No podía parar. Su vida era un drama y no sabía como salir..

     Había pasado un mes desde el último incidente. Silvia se había incorporado a sus clases intentando seguir adelante y acabar con el Bachiller. Le encantaría seguir estudiando y hacer psicología. Luego especializarse en niños con problemas. Pensaba que podía aportarles mucho. Además le encantaban los niños.

   Estaba ya cerca de su casa. No le apetecía nada volver. ¿Qué se encontraría?. Todos los días eran lo mismo. Su madre preparaba la cena para todos .Primero cenaban los pequeños pues así se acostaban antes y luego ella y su madre. Su padre siempre llegaba tarde y la armaba por cualquier cosa o no llegaba. Casi siempre venía bebido, borracho como una cuba y ella se tapaba con las sabanas porque no quería oír las discusiones y a veces las palizas que le propinaba a su madre. Más de una vez intentó defenderla y acababan marcadas las dos, por lo que no podía ir al colegio en unos cuantos días. No se ni cómo aprobaba los exámenes. Quizá a los profesores les daba pena y por eso no le suspendían. Hechó a correr hacia el dormitorio de sus padres y encontró a su madre en el suelo con uno de sus hermanos pequeños abrazado y llorando.
     - ¡ Mamá¡ .¿Qué ha pasado ?. ¿Qué ocurre?.
     -Discutimos.Le dije que no podíamos seguir así y me dio un golpe detrás de otro. Los pequeños llévatelos. No quiero que me vean así.. ¡Por favor, por favor!.

 Silvia acostó a sus hermanos y les contó un cuento para que se tranquilizaran. Les dio un beso y cuando se durmieron fue a buscar a su madre. Seguía en el suelo y no paraba de llorar. Silvia la cogió entre sus brazos y la acarició como si de una niña se tratase, hasta que su madre se quedó dormida entre sus brazos.

     Era consciente de que su madre nunca dejaría a su padre. Lo había hablado muchas veces con ella .Decía  que era un enfermo y que tenía que ayudarle. Silvia pensaba que era un monstruo al que le gustaba humilllarlas y tenerlas controladas. Se lo había demostrado muchas veces en las pocas conversaciones que ella tenía con su padre porque siempre acababa pegándole. Lo odiaba con toda su alma y muchas veces le deseaba la muerte.
   
   Fueron pasando los días y las cosas iban de mal en peor. Su madre llevaba días sin salir a la calle para que no le vieran los vecinos la cara que llevaba, así que Silvia tenía que hacerse cargo de la casa, de llevar a sus hermanos al colé, de comprar...
   
   No podía salir con sus amigos.Tampoco tenia muchas ganas , pues se sentía muy triste . Se había encerrado en si misma y no quería que nadie la compadeciera.
       Era tarde y apagó la luz. Al día siguiente tenía un examen, y quería estar descansada. Se respiraba silencio. Sus hermanos dormían y su madre,  se había tomado la pastilla que le haría descansar unas horas. ¡Pobre mamá¡. ¡Qué injusta estaba siendo la vida con ella. ¡ Una mujer tan guapa y tan inteligente¡. ¿Cómo podía soportar vivir así?.
       Oyó la llave de la puerta y Silvia se estremeció. Era su padre que como todas las noches venía bebido.
¡Dios mío, que se vaya a su cuarto¡
        Una tenue luz entraba por la ventana .Era la Luna que alumbraba su cuarto. Vio a su padre en el umbral de la puerta . La figura de su padre como otras tantas noches y lloró.
  - ¡  Por favor papá, te lo suplico¡
  -  ¡ Calla y no grites¡. Y le tapó la boca.
    Amaneció un día más  en la vida de Silvia. Esa mañana su mirada estaba  perdida. Su madre se lo notó.
 -¿Qué te pasa Silvia,hija?
 -Nada mamá. Me duele la cabeza. Me voy. Tengo un examen.Nos vemos luego-. Abrazó a su madre con los ojos llenos de lágrimas como si fuera la última vez.

  Esa noche se acostó temprano. Esperó a que todos estuvieran dormidos y se levantó. Se había acostado vestida. Su pantalón vaquero, su camisa azul. Se puso las deportivas y saco la maleta de su armario. Ya la tenía preparada.

       Fue al cuarto de sus hermanos. Dormían profundamente. Les dio un beso y cerro la puerta. Se dirigió al cuarto de sus padres. Se oían ronquidos. Era su padre. Como todas las noches el alcohol  le hacia roncar.  Entraba un poco de luz por la ventana, la suficiente para poder ver. Cogió el pantalón y sacó las llaves de la puerta de casa. Todas las noches les encerraba con llave. Por un momento se detuvo. Ya no se oían los ronquidos.  Silvia se estremeció. No podía ser. La iba a pillar.¡ Pero no¡. Al momento respiró y siguió roncando.

  Abrió la puerta y corrió escaleras abajo, tan deprisa como pudo. Al llegar al portal , antes de abrir la puerta, dudo por unos segundos, pero no quiso mirar atrás. No podía más . Ahí quedaba su vida. Salió a la calle y por primera vez respiró la libertad.

  Le había escrito una carta a su madre explicándole porque se marchaba. Volvería a buscarla y la sacaría de ese infierno, pero ahora tenia que irse. Durante años sufrió el abuso y maltrato de su padre y no lo podía soportar más .Quería a su madre y a sus hermanos más que a nada en el mundo , pero seguramente ahora que ella no estaba todo sería diferente. O eso pensaba ella.

   Se alejó sin mirar atrás , con los ojos llenos de lágrimas , pero con un futuro por delante.

Mi solidarización por todas esas mujeres que sufren malos tratos. Algo que desgraciadamente cada día es más habitual. Respetaos y  ante todo no lo permitáis. NADIE tiene derecho a maltratar . Ser VALIENTES
 No lo merecéis. No es vuestra culpa. La vida es muy bonita y es vuestra vida....... Daos una oportunidad.


Un abrazo muy fuerte.




domingo, 17 de junio de 2012

VOLVER A EMPEZAR. Primera parte

Despertó. Estaba en el hospital. Giró la cabeza y allí estaba su madre, cogiéndole de la mano y mirándola con los ojos llenos de lágrimas.
  -Lo siento mama , lo siento mucho, ya no puedo más ¡¡
 - Por qué lo has hecho?. ¿Por qué?.- preguntó entre sollozos desesperados.
 -Tienes que dejarlo, mama. No podemos seguir así...
 -No puedo. ¡Lo siento, lo siento!.
Silvia cerró los ojos. Era la segunda vez que tomaba barbitúricos. Quería dormirse  para siempre, pero lo único que conseguía era un lavado de estómago y volver a su triste realidad.
  No entendía a su madre. La adoraba, pero su vida era un infierno. Ella era la mayor de tres hermanos y la única chica.
  Todo había cambiado. Su padre, militar retirado, había enfermado de los nervios hacía muchos años y lo habían prejubilado. Se había convertido en un hombre tosco e intolerable, al que le daba por hacerles la vida imposible a ella y a su madre. Un misógino que no soportaba que una mujer pensara y obrara por si misma.
 Y mucho menos las consideraba inteligentes. Los hermanos de Silvia se libraban  por ser hombres y ella se encontraba en un laberinto sin salida.
          Hacía un mes que Silvia había vuelto a casa. Se encontraba muy débil y triste. Gracias a los cuidados de su madre que no la dejaba ni un momento,se encontraba más animada.
          Aquella tarde, Patricia su mejor amiga fue a buscarla para dar un paseo. Se conocían desde niñas. Habían estudiado juntas desde muy pequeñitas y se querían mucho. Era la única que sabía lo que acontecía en la vida de Silvia. Sólo con ella podía desahogarse.
          Patricia estaba muy preocupada por su amiga, pues a pesar de sus pocos años, tan solo 16, estaba viviendo una vida bastante dura. No se la merecía.
          Fue a buscarla. Había hablado con ella por teléfono. La encontró muy triste. No quería salir. Le dolía la cabeza. Patricia pensó que seria bueno que diera un paseo, así que no le hizo caso y fue a buscarla.
          Llamó al timbre. Silvia vivía en unos adosados con jardín.  Siempre se encargaba de las flores.
Le encantaban. Alguna tarde Patricia le había ayudado y se lo habían pasado genial.
          ¿Porque no abría la puerta? . Patricia pensó que quizá estuviese por detrás de la casa. Ahí tenían un
pequeño cobertizo donde su padre guardaba las herramientas.
            Se dirigió a paso apresurado, temiendo que algo hubiese ocurrido. Por un instante se detuvo y escuchó unos sollozos. Apresuró el paso y al entrar vio a Silvia de cuclillas en el suelo, con la cara tapada y sin parar de llorar.                                                                                                                   ...continuará.