Se asomó a la ventana esperando a que él llegara. Habían quedado a las nueve y ya eran las nueve y media. Siempre se retrasaba .... Había escogido para la ocasión un conjunto de lencería negro ceñido al cuerpo que mostraba toda la voluptuosidad de sus caderas y de sus pechos. Se podía apreciar la belleza de sus piernas bien formadas. Llevaba la melena suelta dándole un toque sexy y juvenil. Acababa de cumplir cuarenta años pero no los aparentaba.Cara de niña , cuerpo atlético. Se notaba el ejercicio al que se sometía durante todos los días. Se miró al espejo y le gustó lo que vió... y pensó en él.
Desde que Carlos entró en su vida , hacia ya dos años, vivía para él .Deseaba que llegara el viernes por la noche y poderse reunir con su amado en ese pequeño hotelito apartado de la ciudad donde nadie podía molestarles.
Le Petit Moulin. Un lugar encantador y acogedor donde desplegaban su amor.
Miró a su alrededor. Le gustaba la colcha color ocre con cojines en granate haciendo juego con las cortinas que vestían el enorme ventanal. Al fondo de la habitación una pequeña chimenea hacía todavía más entrañable la estancia. En el exterior hacía frió y se reconfortaba al calor que le ofrecía el fuego.
Quería que esa velada fuese especial . Tenía algo muy importante que contarle y esperaba con impaciencia su encuentro.
Había comprado una botella de vino Hermitage Blanc 2007 para la ocasión. Unas cuantas velas para darle un toque más cálido y romántico Todo cuidadosamente preparado.¡Lo amaba tanto!.
Había vivido junto a él situaciones complicadas . Desde el principio sabía que estaba casado , pero que no amaba a su mujer . Esperaba que sus hijos fueran un poco más mayores para tomar una decisión . Le había prometido que esa misma semana iba a contárselo todo y juntos empezarían una nueva vida. Ella confiaba en él .
Sonó el teléfono. Era Carlos. Le anunciaba que no iba a acudir . Había hablado con su mujer y ésta le dio a elegir y el decidió... Se despidió de ella. Sintiéndolo mucho pero no tenía otra opción.
Colgó el teléfono. Se estremeció.
¡No podía ser !. Así tan fácil, tan frio ... Sintió que le faltaba el aire. Una terrible angustia se apoderó de ella. No daba crédito a lo que estaba sucediendo.
Tantas promesas, tantas experiencias vividas juntos, planes de futuro... ¿Cómo había sido tan ilusa,
tan ingenua.de pensar que dejaría a su mujer por ella?. ¡Embustero! ¡Cobarde!- gritó entre sollozos, mientras se arrancaba con gran saña el conjunto negro que con tanta fantasía cubrió su sensual cuerpo.
Sin pensarlo se dejó arrastrar por la ira y marcó el número de él. Una voz femenina le contestó. ¡Era su mujer!. Se quedó inmóvil, apenas respiraba y por un momento quiso decirle quien era pero no pudo...
Colgó el teléfono y rompió en sollozos.
Salió a la calle . Llevaba un rato caminando como embriagada y decidió sentarse en un banco. Necesitaba pensar. Los niños jugaban en el parque y una niña se le acercó con cara sonriente.
- ¡Hola ! ¿Cómo te llamas?. Yo soy Sofía y estoy con mis amigas y mi mamá.
- Hola Sofía, encantada. Yo soy Marina...
- ¿Tienes hijos?
Miró a aquella preciosa niña y algo en su interior cambió. Su rostro se tornó más sereno.
Puso su mano en su vientre . Dentro de ella empezaba a engendrarse una nueva vida . Sonrió y siguió
caminando...






