martes, 29 de enero de 2013

MI DULCE HOGAR




Al mes de nacer me dieron en adopción y fui a parar con una familia que me acogió con gran cariño.
   Mi nueva madre se llamaba Teresa y como era muy pequeño me siguieron dando solo biberón.
Crecí sano y fuerte . Algo rebelde.No me gustaban las normas , ni obedecer. Así que algún que otro problemilla tuve en mi nueva casa porque cuando se descuidaban algo rompía o estropeaba.
Fui un privilegiado desde el principio dado los cuidados y atenciones que me prodigaban , sobre todo Teresa,  a la que años después echaría de menos.
Teresa tenía un hijo con el que desde el principio conectamos, existiendo entre el y yo un gran cariño. Eramos cómplices el uno del otro y casi siempre nos castigaban a los dos.
Todo se desarrollaba con normalidad cuando un buen día tuve que abandonar nuevamente mi segundo hogar.
A Teresa tenían que operarla y su recuperación iba a ser lenta, así que un hermano de ella se me llevó a vivir al campo . Los primeros días lo pase mal. Echaba mucho de menos a mi madre Teresa y a su hijo. Pedro, el hermano de ésta, me trató con mucho cariño. Pero yo lloraba constantemente.
 Al mes de estar ahí empece a acostumbrarme a mi nueva vida. Me convertí en un ser libre.
Perseguía a los gatos, las gallinas, e incluso me atrevía con los caballos. Me gustaba sentir el contacto de la hierba húmeda  de los aspersores mojando mi cuerpo. Estaba en constante conexión  con la naturaleza y disfrutaba de ella. Era lo que más apreciaba. Los días iban pasando y yo sentía que no volvería a ver a mi madre. Seguramente habrían decidido que ese sería mi nuevo hogar.
Amaneció. Me desperté intranquilo, como si algo presintiera.  Mi instinto no me engañó. Teresa vino a visitarme. Fue tanta la emoción al vernos que difícilmente pude esconder mis sentimientos. Las muestras de cariño fueron inmensas por ambas partes y pasamos todo el día juntos hasta que llegó la noche y volvió a abandonarme.
Seguí creciendo en el campo. Hice muchos amigos y me convertí en un rural . Amé la libertad y lo que ésta me otorgaba. Fui un poco golfo y con los años aprendí a defenderme por mi mismo.  Teresa venia de vez en cuando y con eso me conformaba.
Han pasado los años y por circunstancias de la vida una riada ha hecho que tengamos que abandonar la casa del campo. Me he sentido triste. Me separo nuevamente de todo lo que aprendí a apreciar.
Han preparado mis cosas. Me he montado en el coche y he tenido la sensación de que nuevamente me iban a  dejar . Pero grande fue  mi sorpresa al ver que nos dirigíamos a casa de Teresa. Salí del coche a toda prisa y sin pensármelo dos veces  fui corriendo hacia su encuentro.
¡Qué alegría tan inmensa!. Por fin en casa.... Fue como el primer día. Recordé mi infancia en aquel acogedor hogar.
Allí estaba Teresa esperándome en la puerta.
-¡ Dóver!. Mi querido y fiel amigo.¡ Te quedas conmigo!.
Han pasado los meses y sigo aquí . Ya estoy viejo y necesito tranquilidad. Mi manta, mis paseos por el parque, mi pelota y los cariños de mi madre Teresa.





viernes, 28 de diciembre de 2012

El té de las cinco.

 Eran las cuatro y media. Permanecía impasible, fría, con la mirada en el infinito. Sentada en su sillón Luis XV, regalo de su abuela. Familia de rancio abolengo la acompañaba generación tras generación, convirtiéndola en una de las mayores riquezas de Inglaterra.
Se había casado muy jovencita con el hijo de una familia muy adinerada.Una boda concertada por ambas familias. Apenas se conocían cuando contrajeron matrimonio , pero con el tiempo se enamoró perdidamente de él.
Después de cinco años de matrimonio él le fue infiel con una amiga suya y ella se enteró. Fue la comidilla de todo su circulo, amigos y familia.
Llevaba tiempo sin salir , sin tener vida social . Se avergonzaba de que la vieran y comentaran su desafortunado matrimonio .No podía permitirlo dado su estatus y lo que ello representaba para su familia.
Llamó a la criada haciendo sonar la campanilla . Faltaban diez minutos para tomarse su té y a ella, como buena inglesa, le gustaba la puntualidad.
Se abrió la puerta y Adela la criada  entró dejando la bandeja encima de la mesita.
- Señora, ¿desea que le sirva el té?.
- No, gracias Adela ,aún no son las cinco. Lo haré yo misma. Puede retirarse.
Un rayo de luz entraba por la ventana dejando más visible el color de su cabello cobrizo, recogido en un moño bajo. Sus ojos eran claros y sus labios siempre pintados de rosa pálido ofrecían un toque de serenidad y elegancia que le hacían aun más distinguida.
La luz le impidió ver que su esposo había entrado en la habitación y hasta que no lo tuvo cerca no
percibió su presencia,
Su mirada se torno fría.  Su rostro cambió . No deseaba verlo. No podía ni debía perdonarlo .Le había dicho que tenía que abandonar la casa. A fin de cuentas era suya. Herencia de su abuelo materno.
El la miro suplicante buscando un mínimo de perdón. Se sentó junto a ella y acarició su mejilla depositando un leve beso. Ella le retiró la cara bajando la mirada. Su corazón palpitaba fuertemente y durante unos segundos estuvo tentada de devolverle aquel beso que para ella hacía  tiempo habría significado mucho, pero ahora, era tanto su dolor que sólo sintió rechazo.
Le suplicó que lo perdonara. Había sido un error. El la amaba . Siempre fue así. Ella se mantuvo insensible ante los ruegos de él.
Lo vió alejarse cruzando el jardín y por un instante se quedo quieto, quizá esperando que ella fuera a su encuentro.  Pero no fue así. Abrió la verja y desapareció.
Las lágrimas bañaron  su rostro sin poderlas controlar sintiendo como si el aire se comprimiera  a su alrededor, produciéndole un gran estremecimiento.
Rápidamente se dió cuenta y las apartó apresudaramente. Cogió  un pequeño espejo. Limpió sus mejillas. Retocó su cabello y pintó sus labios de rosa pálido.
Tocó nuevamente la campanilla y Adela, su criada, entró en la habitación.
-¿Qué desea señora?
- Adela, tráigame otro té.Se ha quedado frío.
-¿ La cena a las ocho para el señor y para usted ?
- No, Adela. El señor ya no volverá ... Se ha ido para siempre. Prepare mi equipaje. Me ausentaré durante unos días.
- Como usted diga,señora . Ahora mismo le traigo el té.
Se sentó en su sillón como si éste la protegiera, con su mirada ausente, fría, impasible, digna.





domingo, 23 de diciembre de 2012

 Os invito a que accedáis a esta pagina La blogoteca, donde me he presentado. Agradecería vuestro voto, a continuación os la escribo. Gracias un saludo y Feliz Navidad para todos.<script type="text/javascript" src="http://lablogoteca.20minutos.es/widget/blog/32410/"></script>
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sábado, 22 de diciembre de 2012

    El derecho a la pataleta

     No puedo por menos de sentir rabia ante la situación que en estos momentos estamos viviendo en España y a veces hasta me avergüenzo de ello por dejar que las cosas hayan sucumbido a este desastre, del que muchos estamos siendo victimas de ello..

    Hoy como muchos sábados he ido a comprar al Mercado Central de mi ciudad, cosa que dicho sea de paso, me encanta. El olor , la gente , los puestos.Voy aquí, voy allá, aquí me gusta más ....
   Al salir había una pequeña manifestación , como está siendo de costumbre últimamente, en contra de unos arcos que hace años pusieron que pegaban como una patada, pero vaya usted a saber de quién era amigo el  arquitecto en cuestión. Pero a lo que estamos. La broma cuesta setecientos mil euros. Quitarla y restaurar el lugar. Unos arcos HORRIBLES que llevan un montón de años y que ahora, de repente, con la crisis que hay, a unos cuantos imbéciles se les ocurre cambiar. Pero,¡ por favor!. ¿Esto que es?. ¿Una tomadura de pelo?. Sí.
De unos cuantos sinvergüenzas y chupópteros, como es nuestro alcalde , que más le valía retirarse a un monte con las cabras, con todos mis respetos a ellas, y dejar en paz nuestra ciudad que lo único que hace es endeudarnos hasta la pestañas.Y aunque cara al exterior quiera presumir de ciudad, no se da cuenta que lo pagamos los ciudadanos y que en este momento nos importa un pito. Que se queden las cosas como están que bastante tenemos cada uno con pagar nuestras hipotecas y alquileres y sobrevivir a este desastre que entre ellos  han organizado.

        No es una utopía pero,¡ por favor!, sí una ofensa enorme ante la cantidad de personas que ya están pasando hambre, que no pueden pagar su día a día  que están sin TRABAJO. Que estáis quitando un montón de ayudas , de becas de comedor , de estudios. Que os estáis metiendo con todo aquello que habíamos ganado . Nuestros derechos, como personas y como ciudadanos.

       Que inviertan ese dinero en todas las necesidades que estamos cada día necesitando. Pero claro, eso no les aporta beneficio y mientras nuestro ayuntamiento está en déficit y con una deuda enorme que claro, al final pagamos todos. La gente seguimos o siguen votando a esta pandilla de INEPTOS que lo ultimo que son es buenos políticos  Porque ahora no hay ideologías en las que creer, como cuando yo con veinte años me iba a poner carteles y creía en lo que hacía y por qué lo hacía. Ahora me da igual del color que sean . Una pandilla de ladrones que viven a costa de los demás y que no tienen ni idea de como dirigir un país.

Seguiremos protestando , seguiremos manifestándonos e intentando cambiar el mundo.  Por supuesto soy consciente de que ello  va a ser muy difícil,  sobre todo en esta sociedad en la que llevamos muchos años no dando ningún valor a nada, porque nos hemos centrado en tener más que nadie. Si no tienes no eres nadie. Nos olvidamos de muchos valores que quizá las generaciones de nuestros abuelos nos dejaron y hemos pasado por encima de ellos .Se han perdido en el camino convirtiendo esta sociedad en lo más vanal y superficial. Espero que ésto ahonde en nuestra conciencia y resurjamos  para construir un mundo mejor del que todos formemos parte.
 Y como dijo Victor Hugo.  Cuando la dictadura es un hecho la revolución se convierte en un derecho.


sábado, 15 de diciembre de 2012

RECUERDOS...


                       Recuerdo aquellas navidades asomados mis hermanos y yo a la ventana viendo nevar, cuando entonces aún nevaba para esas fechas, deseando que mamá nos dejara salir a la calle y fabricar un muñeco de nieve.
Gorro , bufanda , guantes nos acompañaban tras la supervisión de mi abuela, preocupada de que nos pudiéramos acatarrar.

¡Qué divertidos eran aquellos días! . El primer día de vacaciones que llegabas a casa dejabas la cartera y empezabas a disfrutar. Y eso que mamá nos obligaba todos los días a hacer los deberes. Pero aún así me encantaban las navidades. Nos dejaban dormir más rato y el olor a café de puchero me despertaba todas las mañanas. De ahí mi gran afición desde niña por el sabor y el olor de un buen café.

Esos días mamá no trabajaba y el taller de costura estaba cerrado hasta después de Reyes . Ella ya se había preocupado de que todas sus clientas tuvieran los vestidos para esos días. Una gran modista con una gran clientela que constantemente circulaba por mi casa . Hilos , tijeras, botones , telas de todos los colores. Un escenario en el que me crié toda mi vida. A veces me daban un trozo de tela y me enseñaban a coser. Así estaba entretenida. Lo que más me gustaba era mirar a las clientas de mamá cuando se probaban los vestidos y la agasajaban diciéndole lo bien que cosía . ¡Cuánto la admiraba!.Toda su vida entre puntada y puntada.
.
Mamá venía de una familia humilde donde le inculcaron el esfuerzo y el trabajo desde niña. Estudió y cuando fue mayor decidió que  quería dedicarse al oficio de modista montando su propio taller con aprendizas en casa. Y así lo hizo. La abuela siempre la ayudaba cuidando de nosotros. El abuelo había fallecido hacía un año y mamá decidió que se viniera a vivir con nosotros.. Estaba muy triste y no era la misma desde entonces.

Conoció al abuelo siendo muy joven y habían estado juntos casi cincuenta años. La familia de la abuela no vieron bien esa boda. Él era mayor que ella, pero eso no les importó. Fue un flechazo desde el principio y a pesar de las dificultades fueron felices toda su vida.
Nos contaba que al abuelo Anselmo, cuando la guerra, lo habían dado por muerto, apareciendo días después en el monte. Y lo mal que lo pasaron hasta que terminó la guerra. Pero a ellas nunca les faltó de nada y a  pesar de que todo estaba racionado, él se preocupaba de conseguir siempre alimentos. O se iba a cazar al monte y venía con unas cuantas liebres y conejos.Cuando hablaba de él se emocionaba. Mamá nos decía que lo echaba mucho de menos.
Dura vida la de mis abuelos pero juntos lo superaron todo...
Nos encantaba cuando nos reunía a todos los nietos y nos contaba historias de su juventud. Cómo conoció al abuelo . El gran galán que era. Ella tenía dieciséis años y el veinticinco.  Ella de buena familia por lo que el abuelo les parecía poca cosa. Tenía que escaparse de casa y verlo a escondidas de su padre , el cual nunca lo aceptó. ¡Cuánto tuvo que quererlo !
Aquel rostro envejecido con el tiempo, sus ojos negros, aquella mirada triste ...escondía tanto amor,
tanta soledad...
Aquellas navidades, a pesar de que mi abuela estaba triste, logramos animarla. Mamá hizo todo lo posible porque así fuera. Había algo muy especial entre ellas dos y nos lo transmitían de tal manera que nos sentíamos muy felices.
La víspera de noche buena abuela preparada un gran pavo relleno. La cocina se vestía de fiesta , olores que embargaban toda la casa, dulces caseros. ¡Qué gran cocinera!
Subir y bajar de escaleras pues esa noche mamá nos ponía al lado de nuestro cubierto un pequeño regalo para cada uno. Normalmente yo era la que bajaba a comprar los últimos detalles. Miradas de complicidad y una gran sonrisa. Mamá siempre sonreía..
La mesa siempre bien puesta - decía la abuela - . El mantel  bordado por ella,  los cubiertos en este lado, las copas aquí , las servilletas ....cada cosa en su sitio.
Los pequeños detalles son los que nos hacen disfrutar de las cosas- Decía-¡Cuántas veces me acuerdo de ello!
Al año siguiente abuela nos dejó. Mamá nos decía que se había reunido con el abuelo y que ahora ya era feliz. Esas navidades el sitio de la abuela estaba vacío, pero con una nota que decía "Para la mejor madre y abuela del mundo".

¡ Te queremos... Siempre!


martes, 27 de noviembre de 2012

  EL ENCUENTRO:                        


 Habían pasado cinco años desde la muerte de su marido y como cada jueves se juntaba con sus amigas en la misma cafetería de la misma Avenida y a la misma hora. Hacia frío  Se sentó en una mesa donde podía observar la calle , la gente pasar. Pidió un café y no se dio cuenta cuanto rato estuvo allí sentada, con sus pensamientos, disfrutando de ese momento . Era pronto, sus amigas se retrasarían  como siempre, así que saco su libro y se puso a leer.
    -Buenos días! . Un café solo por favor.
Levantó la vista. ¡No podía ser!. ¡ Esa cara!.
En un momento sus miradas se encontraron y ambos dos se quedaron fijamente observándose como si el tiempo se hubiese detenido.
- ¡Marina ! ¿Eres tu?
- ¡Pablo! ¡No puede ser!
-¡Cuanto tiempo!-dijo el - ¿Que haces aquí?

- Vivo en esta ciudad, y llevo años tomándome un café, en este sitio...-dijo ella
Se hizo un silencio. Ambos dos se miraban . Tanto tiempo...
- Espero a mis amigas. Siempre nos juntamos aquí.
- Te invito a un café en otro sitio. Tenemos tanto de que hablar...
No dejaban de mirarse. Cuarenta años los distanciaban. Toda una vida y allí estaban, uno frente al otro, como si todo ese tiempo no hubiese pasado.
- Espera. Voy a llamarlas
Salieron a la calle. Quedaba poco para que anocheciera y anduvieron  hasta llegar a un pequeño café situado en el centro de Manhatan.
- ¡No puedo creer que te haya encontrado después de tantos años! -dijo él
- Ni yo. Me parecía imposible. Te vi entrar y pensé ¡ No puede ser él!

Novios de los quince a los veinte y dos. Estudiantes de derecho en la mima facultad. Su primer amor, sus primeros besos, sus primeras caricias.abrazos , confesiones, lloros y alegrías propios de la juventud.Todo termino cuando el se marcho por exigencias de su padre a estudiar a Estados Unidos, donde paso cinco años . Y allí termino su historia.Una gran historia por la que todos apostaban, dado el amor que se procesaban el uno al otro.
El nunca la olvidó. Se casó. Tuvo dos hijos pero al cabo del tiempo vino el desamor  y el engaño. Su mujer lo abandonó  marchándose con su mejor amigo. Para él un duro golpe. No volvió a rehacer su vida.
Ella feliz. Quiso a su marido . Tuvo una hija. Hacía cinco años que tras la larga enfermedad de su esposo quedó viuda.

Después de tanto tiempo y se habían reconocido. Ella aun conservaba esa dulce belleza de la juventud. Pelo blanco, media melena, ojos azules , mirada serena .
Él parecía un gran galán . Con sus sesenta años mantenía todavía un porte elegante. Cabello canoso, ojos caramelo, mirada fría.

Se amaron con toda la pasión de su juventud y ahora la vida los había juntado, en una cafetería , de una Avenida y en un día cualquiera...
Los días que sucedieron conservaron la ilusión, los recuerdos y el amor que años atrás se habían procesado,
Ella parecía una chiquilla ilusionada. Él,  nervioso, deseaba besarla, abrazarla....

Habían quedado para ir al teatro. Llevaban días saliendo juntos. Sus amigas pensaban que estaba loca, pero a ella le daba igual . Disfrutaba de esa relación que la vida le había ofrecido nuevamente.

Se sentía nerviosa. Eligió para la ocasión un vestido negro, algo escotado. Todavía conservaba unos pechos bonitos. Se pintó los labios de rojo. Hacia años que no lo hacia. Se miró al espejo y le gustó lo que vió. A pesar de sus sesenta años percibió que aún era  una mujer atractiva.
Salió a la calle. Él la esperaba. A medida que se iba acercando hacia él sintió un nudo en el estómago. ¡ Le pareció tan guapo! . Los recuerdos se agolparon en su mente y por un instante recordó la primera vez que hicieron el amor. Nunca lo olvidó...

- ¡Estás preciosa Marina!
- ¡ Gracias!. Tu estás muy elegante..
Caminaron cogidos del brazo. Hacía frío  La atrajo hacía él.  Ella rodeó sus brazos en su cintura . Levantó la cara . Lo miró. Él acarició su mejilla y besó levemente sus labios.
Aquella noche se entregaron el uno al otro como dos chiquillos.Se amaron  Se acariciaron y el placer se apodero de ellos.
Se sintió feliz. El amor de su vida estaba allí, entre sus brazos, su preciosa Marina... Durmieron abrazados esa noche y la siguiente.Y la siguiente.
. .
Llovía. Se refugió en la cafetería donde hacia años se tomaba el mejor café de Manhattan. Se sentó en la misma mesa, al lado del gran ventanal donde podía ver la calle, la gente pasar...Pidió su cortado . Tomó un sorbito. Respiró . Era un gran momento. Alguien abrió la puerta y entró. Se giró a mirar quien era. Buscó con la mirada. No lo vió. Habían pasado veinte años . Él no estaba... Ella sí . En la misma cafetería.  A la misma hora y el mismo día.....







                                 

jueves, 1 de noviembre de 2012

                 EL GRAN DÍA

              Su gran día después de cuatro años de festejo. Hoy se convertiría en la Sra de Gutierrez. Se miraba al espejo con aquel vestido que su madre y su abuela habían  cuidadosamente reformado para ella. Un vestido con el que se casó su madre y que ahora le pertenecía . Satén y encaje vestían su delicado cuerpo dejando ver la perfección de sus formas.Una pequeña diadema cubría su larga melena rubia, llena de bucles.
               Ahora se contemplaba delante del espejo .Iba a contraer matrimonio con el hijo de  una de las mas adineradas familias de la ciudad. Debería de estar feliz. Pero  no era así.....
                Todo había transcurrido muy rápido. Daniel le pidió matrimonio. La adoraba y ella no supo negarse. Había sido preparado todo al mínimo detalle, cuidando cada rincón de la casa con el propósito de hacerlo lo más acogedor posible. Doscientos invitados acudirían aquel día al evento y éso la hacía sentirse muy nerviosa.
                La boda se celebraría allí mismo en la mansión de sus futuros suegros. Estaba todo preparado así lo había dispuesto la madre de su prometido. Los casaría el cura amigo de su suegro, el padre Luis. A Diana  le caía  bien. Existía una gran empatía entre ellos.
                Estaba absorta en sus pensamientos cuando en ese momento entró su madre.

- ¡ Diana !. ¿Aún estás así?. Ya están todos los invitados . ¡ Qué nervios hija! ¡Está todo precioso!. ¡Qué suerte has tenido!. ¡ Qué familia! ¡Encantadora....!
- ¡ Mamá, ya vale! . Me lo has dicho en estos últimos días  mil veces. Ya lo se, ya lo se....
- Marta hija, menos mal que has venido. Tu amiga esta histérica...
- ¡Mamá!. Pero si la que estas histérica eres tu.....
Marta , su amiga desde la infancia, acababa de entrar. Compañeras en la adolescencia.Una relación de muchos años en los que juntas vivieron muchas situaciones  y momentos que marcaron una década.
   Un gran abrazo. Mirada de complicidad entre ellas.
- ¡Estás preciosa!. ¿ Te acerco los guantes?.
- Sí, gracias.
Marta fue a buscarlos. Estaban encima de la cómoda. No pudo remediarlo. Tenía un nudo en la garganta y una lágrima recorrió su rostro.
- ¿Estas llorando?.
- No. Se me ha debido de meter algo en el ojo. No te preocupes.
- Estoy muy nerviosa. No se. Quizá...
- Es normal . Estás a punto de convertirte en la esposa de uno de los hombres más ricos y guapos de la ciudad y además te quiere...
Hablaron durante un rato recordando sus años en el colegio, el instituto, la universidad, las fiestas, los amigos comunes. Tantas cosas vividas juntas...La muerte de la abuela de Diana. Una persona que significó mucho en su vida y que gracias al apoyo de su amiga lo fue superando.
Habían crecido juntas experimentado momentos felices y otros más duros pero siempre contaban la una con la otra. Y ahora  había llegado el momento en que Diana empezaba un nuevo capítulo en su vida.
- Creo que es hora de que me reúna con el resto de los invitados.- dijo Marta.
-¡ Dáme un abrazo, por favor!
Sus miradas volvieron a cruzarse .Marta acarició el pelo de su amiga.
- Siempre tuviste un pelo precioso.

Allí se encontraba sola. Quedaba poco para reunirse con su futuro marido. Se acercó a  la ventana. El jardín estaba precioso. Lleno de flores. Una alfombra blanca hacía de pasillo en medio de dos filas de bancos donde orquídeas blancas y lazos adornaban el evento. Al fondo un pequeño altar donde el padre Luis los casaría.
         Los invitados empezaban a llegar colocándose en sus sitios. Miró y entre ellos vio a su amiga Marta.
La vió alejarse.
         Se quitó los guantes, la diadema y los depositó encima de la cómoda. Dejó los pendientes, regalo de su abuela cuando cumplió dieciocho años. Con ellos se había casado y quiso que pertenecieran a su nieta. ¡Su querida abuela!. ¡Cuánto la echaba de menos!
         Abrió la puerta y bajó las escaleras  tan deprisa como pudo. Allí estaba su futuro marido que sorprendido la miró.
 - ¿ Dónde vas Diana?
-  ¡ No puedo casarme contigo! . Lo siento.Ya lo entenderás.
-   Pero ¿qué dices?
-   Mamá,¡ lo siento!.
- ¡Diana! ,¿te has vuelto loca?- le contestó su madre.- ¡Diana!
Sabía que todo el mundo la estaba mirando. Pero no le importó.
- ¡Marta!, ¡Marta! .¡ Espérame!.
-¿ Qué pasa ? .¿Dónde vas?
- Te quiero. Te he querido siempre. No puedo casarme. Sería engañarme a mi misma , mis sentimientos. No puedo... ¡Lo siento!.
La mirada de Marta se iluminó.  Su rostro cambió. No daba crédito. Abrazó a su amiga y la besó y la besó.
- ¡Yo te he querido siempre!.
Entre risas, lloros , abrazos  y besos permanecieron abrazadas ante la mirada atónita de todos los invitados.    

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